Apenas arribando a Tapachula mi compañero de trabajo me pregunta si quería cenar, al decirle que si me apetecía me dice “que bueno hace mucho que no platicamos”; me sentí desconcertado por que en los últimos meses cada 15 días viajo a Tapachula y según yo si hemos platicado pero en fin sus motivos tendrá para decírmelo y nos encaminamos a ir a cenar. Escogimos un lugar tranquilo en cual estaban tocaban tres muchachos de todo un poco, después de dos cervezas y unas rebanadas de pizza comenzamos a platicar sobre cuestiones personales y en ese momento entendí a lo que se refería mi compañero de trabajo. En la neura de mis visitas de trabajo prácticamente no tocamos temas personales, casi todo el tiempo se va en atender asuntos de trabajo. El hecho de estar escuchando música con unas cervezas y el poder charlar sobre la familia, política y chismear un poco me hizo redescubrir su lado humano y sobre todo el reafirmar nuestra amistad. Reflexionando sobre lo acontecido esa noche me fue inevitable pensar que la amistad es como el matrimonio, hay que dedicarle tiempo.
Mientras charlábamos los chicos que tocaban interpretaron debut y despedida de los Angeles Negros la cual propicio que pidiera “Y volveré” para después pedir “Detalles” de Roberto Carlos aun que las letras de estas canciones hablan sobre desamor se he tenido la impresión que la música junto con la letra son hermosas pero en ese instante me parecieron formidables, no sé la expresión que tendría pero mi amigo me dice “para mí que estas enamorado” solo sonreí y mi silencio le dio la razón. Mientras escribo este post me di cuenta que de alguna forma ese día estas canciones sirvieron reactivar la amistad con el “Detalle” y la promesa de “volver”.


