Un nuevo día

Salgo de ese mundo abominable que es la oficina, por muchos odiado y por unos cuantos amado. Quizá no soy la persona menos indicada para criticarlo, por que he vivido ambos sentimientos y a pesar de las historias que pueda contar, al final lo he disfrutado … si ¡soy un masoquista!

Mientras camino rumbo al estacionamiento mi mente repasa las alternativas de lo que puedo hacer, en primer lugar esta el hacer unas llamadas a unos amigos que sé que no les molestara el acompañarme a cualquier lugar con la condición de tomar alcohol, pero ha sido demasiado el abuso de las semanas pasadas que decido aguantar un poco … si solo un poco, la siguiente opción es la buscar la compañía de la novia pero sé que cualquier intento que haga será en vano esta en chinga loca con lo del cierre del año y por el momento no soy su prioridad mejor me espero hasta el sábado para recorrer mis dedos sobre su piel (vaya exquisitez para mis dedos); solo me queda la opción de ir a casa para cambiarme de ropa para salir a correr resignado acepto el romper esa rutina de arruinar mi cuerpo de forma consiente. Enfundado en un pants y sudadera comienzo con mí ir y venir en el camellón rodeado de pasto y arboles mientras mi mente recuerda las plática y lecturas que vaticinan que este año será de cocol económicamente, una recesión en EU, la reforma fiscal (si es que se le puede llamar así) que nuestro congreso autorizo solo para chingar más a los que pagamos impuestos y no sé que cosas más, por unos momentos siento cierto temor ya que tengo un plan de pagos y ahorro por cumplir y estas noticias no fueron tomadas en cuenta mientras lo plasmaba en mi libreta de apuntes, después de varias vueltas comprendo que la única opción que me queda para reforzar a mi plan es el evitar el hacer gastos innecesarios, ni pedo menos alcohol, después de una hora y veinte de ir y venir regreso a mi casa. Reposo un poco mientras veo la televisión sin saber por que me siento harto de lo que veo y decido darme un baño para ir a dormir, al salir del baño Canelo me hace fiesta quiere que lo deje entrar a mi recamara me siento cansado y el dejarlo entrar implica que no dormiré bien, se acuesta a la altura de mis pies y mientras duerme comienza dar vueltas y termina empujándome al rincón de la cama dejándome todo torcido, haciendo gala de autoridad que no la tengo hacia el termino negándole, mejor dicho impidiéndole la entrada son las 11:00 de la noche y así inicio mi encuentro con Morfeo.

No tengo idea de que hora es cuando abro los ojos me han despertado los chillidos del Canelo, se que tengo que fingir demencia pero tengo corazón de pollo y le abro la puerta, después de nuestra clásica pelea de espacio la cual termino siempre ganado para que la final de la noche compruebe que el me gano la batalla final, los dos emprendemos nuestra cita con Morfeo.

El ruido de la alarma me indica que es hora de levantarme, una vez más compruebo que el Canelo ha ganado la batalla estoy a unos centímetros de caer del colchón, pero dormí rico la verdad es que ya me acostumbre a su mal dormir. Mientras me estiro el Canelo se pone patas arriba con la finalidad de que lo acaricie, mientras lo apapacho y le hago fiesta, comprendo que son los rituales diarios por muy ordinarios que sean le dan sentido a la vida. Quizá no sea un humano pero la compañía y la fidelidad mostrada lo han hecho imprescindible en los seis años que hemos compartido, quizá me queden otros seis, máximo diez y por eso no desperdicio estas oportunidades de estar con él. Para algunos puede ser excesiva esta demostración de cariño hacia un perro, pero pobres pendejos que piensen así, ya que aquel humano que no es capaz de ganarse el cariño de un ser vivo, no necesariamente humano, no es digno de confianza, la realidad es que el 80% de los seres humanos que conozco me dan hueva y risa el verlos enfrascado en un mundo donde lo material y ser aceptado por una sociedad que se basa en el consumismo parece lo máximo, que si el auto, la ropa, la búsqueda del poder, los estudios y no sé que mamada más nunca se podrán comparar con el cariño y la compañía de un ser vivo y por ende su perdida se siente en lo más hondo del corazón, estúpidos aquellos que discriminen estos sentimientos.

Termino de prepararme para irme a bañar nuevamente el Canelo me hace fiesta y así comprendo que lo bello de la vida es el dar amor infinito a quienes te rodean… y así comienzo un nuevo día con el ritual de darle un beso a mi madre y padre quienes también tienen poco tiempo por delante, pero tiene todo el amor mi ser, pero esa es otra historia.

 

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